domingo, 14 de abril de 2013

Lo que está en juego es si nosotros vamos a vivir como seres humanos

"...lo que está en juego en La Habana no es el futuro de 10 mil hombres de las FARC, ni el futuro político de un Santos reelegido, ni el regreso del Uribismo si fracasa la Habana; NO es nada de eso lo que allí está en juego. Lo que está en juego es si nosotros vamos a vivir como seres humanos", Francisco de Roux



El sábado (13 de abril), cuatro días después de la Gran Movilización por la Paz del #9A encontré un titular de prensa que llamó mi atención "¿Buscamos perdón o paz?". Se trata de una columna de opinión de Raúl E. Tamayo García publicada en El Colombiano. No había leído muchas lineas cuando mi curiosidad se iba transformando en desilusión y un poco de indignación. Pero, ¿por qué? Sencillo: Sin perdón no hay paz. El Perdón es indispensable para lograr, primero, la paz interior y luego la paz colectiva. Pero no es cualquier perdón y ahí la desilusión.

El columnista utiliza el término paz y perdón simplemente como herramienta de agresión, afirma: "Los curitas de izquierda: atención padre Javier Giraldo,Franco, De Roux, Moreno y demás, muéstrennos a los colombianos por qué tenemos que perdonar a quienes no están arrepentidos, ni quieren reconocer sus crímenes, ni piensan dejar de cometerlos". Y remata diciendo: "ÑAPA: Dice Alfredo Molano que el comunista representante a la cámara Iván Cepeda y el padre Javier Giraldo de Movice, pedirán a los negociadores de Cuba que se abran los "archivos de inteligencia del Estado y los del Ejército". ¿Qué hubieran pedido si hubiesen ganado la guerra?".

Luego de terminar de leer la diatriba de imprecisiones y agresiones, decidí reenviar el artículo a los jesuitas Francisco de Roux S.J.Javier Giraldo S.J. con la intención de informarlos. Por supuesto no esperaba ningún tipo de respuesta. Pero no fue así, a las pocas horas recibí un fraternal y sabio correo electrónico del Padre Provincial (Francisco de Roux). Algunos apartes les comparto en este artículo.

El Padre Pacho -como cariñosamente le llaman los campesinos a quien Él ha dedicado parte de su servicio como jesuita-,  es claro y contundente:
"Estoy convencido que para que la paz sea posible se requieren tres cosas. Primero un proceso de justicia transicional o justicia restaurativa que tiene los siguiente elementos indispensables: VERDAD, RESARCIMIENTO A LAS VÍCTIMAS,GARANTÍAS DE NO REPETICIÓN DE LA VIOLENCIA Y UNA SANCIÓN QUE DEJE LA TRANQUILIDAD DE QUE NO HAY IMPUNIDAD.
"Segundo, un conjunto de cambios estructurales que el país necesita para hacer sostenible la paz, estos cambios se dirigen a PARAR EL NARCOTRÁFICO, PARAR LA CORRUPCIÓN, TRANSFORMAR LAS CONDICIONES DEL CAMPO, etc.  Estos dos primero elementos: La justicia transicional y los cambios estructurales son cosas EXIGIBLES Y NECESARIAS.
 "La tercera cosa que se necesita es EL PERDÓN, Esta es NECESARIA pero NO ES EXIGIBLE, porque el perdón es un regalo, es una gracia, nadie puede ser obligado a perdonar. El perdón significa deponer los odios, la exigencia de venganza, la ira contra el victimario. Estoy convencido que en Colombia es necesario el perdón para todos los lados, perdón a los paramilitares que ya confesaron 145 mil asesinatos en el proceso de Justicia y Paz, perdón a los guerrilleros que deben confesar sus crímenes, perdón a los militares que cometieron barbaridades como los falsos positivos en esta guerra absurda en la que "todo vale". 
El padre Pacho no es un analista de escritorio. Es un hombre que conoce el sufrimiento del pueblo humilde, el pueblo campesino en medio de la guerra; él mismo ha sido víctima de amenazas, intimidaciones y presiones de todo tipo por parte de los 'amigos de la guerra'. El padre Pacho termina su mensaje diciendo: "Estoy convencido que si los colombianos no nos perdonamos de todos los lados no será posible la paz. Pero siempre he dejado claro que la paz EXIGE la justicia transicional y los cambio estructurales. Por otra parte pienso humildemente, pero después de estar muchos años en los territorios del conflicto, que lo que está en juego en La Habana no es el futuro de 10 mil hombres de las FARC, ni el futuro político de un Santos reelegido, ni el regreso del Uribismo si fracasa la Habana; NO es nada de eso lo que allí está en juego. Lo que está en juego es si nosotros vamos a vivir como seres humanos".