domingo, 3 de marzo de 2013

De La Nohora a Operación E



La Nohora, es un asentamiento de desplazados ubicado a la altura del km 11 sobre la vía que de la capital del Meta comunica con el municipio de Acacías. y Operacón E, es el titulo de la película basada en la historia del campesino Crisanto al que las Farc-EP le habrían encargado el cuidado del niño Emanuel, hijo de la líder política y ex-secuestrada Clara Rojas.

La Nohora y las mujeres

El predio de lo que hoy es el asentamiento de desplazados La Nohora en Villavicencio fue adquirido por la alcaldía municipal con el objetivo de construir el relleno sanitario de la ciudad. El problema es que en ese mismo predio está localizada la bocatoma del acueducto de otro asentamiento subnormal (hoy legalizado), Ciudad Porfía, que cuenta con más de 40 mil habitantes. Y al frente está la comunidad educativa Benposta Nación de Muchachos,  hoy dedicada a la protección de niños y niñas víctimas del conflicto armado.

Por años, Ciudad Porfía, no permitió que allí -en La Nohora- se construyera el relleno sanitario; al final de innumerables bloqueos, protestas y batallas campales con la Policía, el Concejo Municipal cambió el destino del predio; pasó a ser un proyecto de jardín botánico.

Pero el destino de la Nohora era otro. A finales de septiembre de 2000, era común escuchar las noticias que a las familias de Mapiri y Caño Jabón, eran objeto de lanzamientos por parte de las inspecciones de policía, juzgados y demás autoridades. ¿La causa? Los familiares y sobrevivientes de las masacres militares y paramilitares de Mapiripán (ver página 175 y siguientes) y Caño Jabón (ver página 111), no pagaban los canon de arrendamiento. Poco a poco se fueron juntando viejos conocidos y no tan conocidos en los parques de Villavicencio, con la pregunta: ¿Y ahora?

Es así como el 26 de noviembre de 2000, un grupo de 36 familias, desplazadas como consecuencia de la masacre de Mapiripán, iniciaron una ocupación de hecho en un predio ubicado en el barrio Primero de Mayo a la rivera del caño Ocoa (4.114102,-73.617325). La respuesta de las autoridades fue desproporcionada, en cuestión de horas fueron desalojados con una violencia impresionante; todo porque al parecer el predio era de Víctor Carranza.

Humillados, destechados y desesperados, hombres, mujeres y niños caminaron caño arriba por la margen derecha del caño Ocoa hasta llegar a Benposta, estando allí entrada la noche, decidieron hacer una ocupación temporal de hecho en el predio destinado para construir el  Jardín Botánico de Villavicencio, y exigir del gobierno soluciones de vivienda; si estas no llegaban como solía ocurrir, se quedarían ahí.

Ni Benposta, ni los líderes de Ciudad Porfía estaban de acuerdo con la ocupación, pero cuando los presidentes de las Juntas de Acción Comunal de Porfía escucharon los relatos de los desplazados de Mapiri, decidieron apoyar y aceptaron el asentamiento. Aceptar es un decir, se comprometieron a no atacarlos.

Fue así como el 28 de noviembre de 2000  entrada la  noche se ubicaron las primeras 150 personas entre hombres, mujeres y muchos niños. La Policía con su escuadrones antidisturbios hizo presencia al amanecer; habían traído policías de todo el departamento, muchos de ellos habían prestado servicio en Mapiri y conocían a la comunidad.

Las mujeres de Mapiri, llaneras acorraladas y berracas, decidieron ponerse al frente "ustedes ya demostraron lo cobardes que son, al primer gas salen a correr vamos a pelear nosotras", anunció Amparo una lidereza de la iglesia protestante. A eso de las 3:00 a.m. del 29, empezaron a sonar los bolillos  contra los escudos de los antidisturbios. Había llegado la hora 0 del día D de la Nohora. No se tiene un calculo de cuántos policiales eran, pero si superaban en número por mas del doble a los desplazados.

Apenas empezaron las primeras refriegas, se escucharon gritos de parte de algunos policiales: "mi teniente aquí hay puras mujeres y niños, nos las pusieron como escudo". Fueron momentos aterradores, Dignore, Anita y otras gritaban: "no señores, somos las viudas y huérfanos de Mapiripán y ya no tenemos para donde mas correr así que si nos quieren matar, háganlo! ". A los pocos minutos se escucho una voz femenina de mando: "alto a las tropas, vamos a suspender el operativo mientras llega el ICBF".

Los niños de brazos (unos 15) estaban en un cambuche al cuidado de una de las madres, una mujer jóven de Puerto Rico. En el momento en que los antidisturbios se acercaron, la humilde mujer se desmayó del susto. Como si se tratara de una película de suspenso y terror, la mujer policía se fue quitando poco a poco el casco, chaleco y armamento y se lo entregó a uno de sus subordinados. -¿Qué le pasa? -preguntó - No los despierte por favor! -le respondió María-. Por el radio de comunicaciones  se escuchaba que la oficial encargada del operativo preguntaba: ¿qué es lo que pasa, aquí estamos enfrentando es puras mujeres y niños indefensos?

La oficial de la policía empezó a hablar con las mujeres, poco a poco, se fue descubriendo -tal vez- su instinto maternal y terminó ayudando a preparar los teteros de esa jauría de chiquitines hambrientos. ¿Pero cómo arriesgan a sus hijos en esto? Les preguntaba. "No mi señora los estamos protegiendo, ya no tenemos más para donde coger", hablaban en coro las mujeres.

En la mañana (al alba) llegaron los funcionarios del ICBF a llevarse a los niños, porque según "una exhaustiva investigación los estaban utilizando como escudo y eso era delito y causal suficiente pera que el Estado asumiera la custodia de los menores", indicó una de las funcionarias. Fue Troya. Escenas que jamás ser humano alguno tiene que vivir. La diligencia fue suspendida y en lugar de llevase de los niños, el ICBF hizo llegar binestarina para alimentar a los pequeños.

Los policías que habían estado en Mapiripán y que en ese operativo hacían parte los antidisturbios, reconocieron a los pobladores. Uno de ellos -un hombre mayor- le dijo en voz baja a la oficial: "yo conozco a esta gente, me niego a cumplir ordenes contra ellos, ella es Amparo la señora que nos lavaba la ropa en la estación en Mapiri".

Entrada la tarde del 29 de noviembre de 2000, los jueces de Villavicencio fallaron 17 acciones de tutela a favor de niños y mujeres de La Nohora interpuestas con al ayuda de la Corporación Jurídica Humanidad Vigente. El entonces alcalde de Villavicencio el administrador público Hernando Martínez Aguilera, hizo presencia en el lugar y se comprometió a apoyarlos. Al día siguiente funcionarios de  la Alcaldía colocaron un alambrado para evitar que se ampliara la invasión. Cualquier parecido con un campo de concentración nazi, era pura coincidencia.

De La Nohora podría compartir un libro completo, de hecho ya hay varios trabajos publicados.

Operación E en La Nohora

El viernes pasado (marzo 1 de 2013) se estrenó la película que recrea la vida de Crisanto, un campesino "mapachín" que vivía con su familia en las selvas de Colombia. Es una película, es decir, ficción. Pero que como pocas logra recrear con una aterradora similitud la realidad de miles de campesinos que viven realmente las consecuencias de la guerra.

De las cosas que más me impactaron fue que varias de las escenas de Operación E, fueron filmadas en La Nohora, y algunas de las locaciones, son las casas de una de esas mujeres berracas que arriesgaron su vida y la de sus hijos para poder tener un lugar donde vivir. Si no hubiese sido por ellas, seguramente el final de muchos de los mapiripanenses, hubiera sido igual al final de la película.

Mientras veía la película por mi mente solo pasaban las aterradoras historias de los desplazados de Mapiripán y Puerto Alvira. Por esa época era gobernador del Meta Alan Edmundo Jara Ursola (@AlanJaraU). Claudia Rujeles (@claudiarujeles), primera dama, en medio de su característica soberbia, mostró mucha compasión con los familiares y desplazados. Nacieron los primeros polifuncionales y la primera UAO. Hasta la fecha, y sin lugar a dudas, ha sido el gobernador que más a apoyado las búsquedas de los desplazados.

Por esa época @alanjarau insistía mucho en que la solución era "el retorno, aquí lo que les quieren quitar son las tierras, y campesinos sin tierra no son campesinos". Tenía toda la razón, hoy Mapiripán es un atractivo territorio para la explotación petrolera; multinacionales como PetroMinerales,  Pacific Rubiales Energy y Esmerald han iniciado el proceso de explotación y por que no decirlo, saqueo de los recursos. Si, Alan tenía toda la razón.

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