domingo, 10 de febrero de 2013

En el día del periodista, la familia universal de defensores de derechos humanos, enterabamos una de las nuestras

Horror!, así tituló El Espectador en  primera página de la edición del sábado 9 de febrero. El día en que se conmemora "El día del periodista". Pero el horror del que hablaba el Espectador no era por el asesinato de uno de los suyos. En esta oportunidad, caía una de las nuestras, una defensora de derechos humanos. Alba Mery Chilito Peña.

Alba Nelly, madre de una de las víctimas de la "masacre de Trujillo", dedicó una buena parte de su vida a salvaguardar la memoria de lo que allí, ocurrió. "Es evidente que los paramilitares que ejecutaron a Alba Mery, están conectados con los viejos paramilitares que perpetraron la más horrenda masacre entre 1985 y 1994, no quieren que se recuerden sus crimenes, no quieren que existan monumentos", precisa el sacerdote Jesuita Javier Giraldo. 

Ahora los créditos de la recuperación de la menoría histórica de lo que paso en Trujillo (Valle) se lo lleva la Comisión de Memoria Histórica. Pero la verdad es no han hecho otra cosa que reescribir lo que hizo el padre Javier Giraldo por años. Pero bueno, ese no es el punto.

El punto es que las estructuras paramilitares que sufrieron una reingenieria durante el gobierno de Alvaro Uribe Vélez, ejecutaron a sangre fría, en completa indefensión y a plena luz del día a una mujer de 65 años de edad simbolo de la lucha contra el olvido, la impunidad y la memoria.

Alba Mery fue una de las fundadoras de AFAVIT (Asociación de Familiares de las Víctimas de Trujillo)



En el día del periodista, excepto El Espectador, a Alba Mery Chinillo, la acompañó el silenció cómplice de los medios de comunicación. No se vieron ni trinos, ni editoriales, ni fotos del cadáver. Como siempre la mass media sacó de la gaveta cliché preconcebido para referirse a las víctimas del terrorismo de Estado "investigan asesinato".